Dependiendo de
la etapa en que se encuentre el paciente, se dan los siguientes estadios:
Estadio Leve: El daño de
la enfermedad todavía pasa desapercibido, tanto para el paciente, como para los
familiares. El enfermo olvida pequeñas cosas, como dónde ha puesto las llaves,
o tiene alguna dificultad para encontrar una palabra. En esta etapa todavía
puede trabajar o conducir un coche, aunque es posible que empiece a
experimentar falta de espontaneidad, de iniciativa y ciertos rasgos depresivos.
La capacidad de juicio se reduce y tiene dificultad para resolver nuevas
situaciones y organizar actividades. Pueden aparecer signos de apatía y
aislamiento y cambios de humor.
Estadio Moderado: La enfermedad ya resulta
evidente para familia y allegados. El paciente presenta dificultades para
efectuar tareas como hacer la compra, seguir un programa de televisión, o
planear una cena. Ya no es sólo una pérdida de memoria, sino también de
capacidad de razonamiento y comprensión. En esta etapa, el deterioro avanza con
bastante rapidez y los afectados pueden llegar a perderse en lugares
familiares. Además se muestran visiblemente apáticos y deprimidos.
ESTADIO GRAVE : Todas las
áreas relacionadas con la función cognitiva del paciente se encuentran
afectadas. Pierde la capacidad para hablar correctamente, o repite frases
inconexas una y otra vez. No puede reconocer a sus familiares y amigos; ni
siquiera se reconocen a ellos mismos ante un espejo. La desorientación es
constante. Los pacientes más graves se olvidan de andar y sentarse y, en
general, pierden el control sobre sus funciones orgánicas. Se olvidad de hechos
recientes y lejanos. Permanecen horas inmóviles sin actividad, y generalmente
no pueden andar. Dejan de ser individuos autónomos y necesitan que les
alimenten y les cuiden. Gritan, lloran o ríen sin motivo y no comprenden cuando
les hablan. En su etapa más grave surgen rigideces y contracturas en flexión,
permanecen en mutismo y pueden llegar a presentar trastornos deglutorios.
Muchos de ellos acaban en estado vegetativo.

¿Cómo llevar a cabo un buen
diagnóstico de la enfermedad de Alzheimer?
Un buen diagnóstico de la
enfermedad de Alzheimer puede tomarse en consideración después de haber llevado
a cabo una evaluación la cual debe incluir cuatro aspectos importantes:
*Una buena historia médica que incluya síntomas y
cambios observados.
*Un examen físico completo con pruebas de sangre y
orina.
*Un examen neurológico, incluyendo: Rayos-X, TAC,
Electro (EEG) y Resonancia Magnética.
*Un examen sobre el estado mental o psicológico del
paciente. Uno de los más conocidos es el MMSE, llamado también
Mini-Mental.


